Castell de Bellver: historia, visita y rutas por el bosque más emblemático de Palma
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¿Qué hace especial al Castell de Bellver? Es el único castillo redondo de España, situado a 112 metros sobre el nivel del mar, con vistas espectaculares de Palma, la bahía y la Serra de Tramuntana. Este monumento combina siglos de historia, desde su construcción en 1311 como residencia real, hasta su uso como prisión y, hoy, como museo. Además, está rodeado por un bosque mediterráneo de 100 hectáreas, perfecto para paseos y desconexión.
Información clave:
- Historia: Construido por Jaime II de Mallorca, ha sido residencia real, prisión y símbolo de la ciudad.
- Arquitectura única: Planta circular con tres torres integradas y una torre del homenaje aislada.
- Museo: Alberga el Museo de Historia de Palma, con piezas desde la época talayótica hasta la romana y árabe.
- Bosque: Más de 100 hectáreas de pinos, rutas para caminar y miradores naturales.
- Visitas: Entrada general 4 €, gratuita los domingos. Horarios de abril a septiembre: martes a sábado 10:00-19:00; domingos 10:00-15:00.
El Castell de Bellver no es solo un lugar histórico, sino un espacio para disfrutar de la naturaleza, las vistas y eventos culturales. Ideal para visitantes y residentes que quieran descubrir o redescubrir uno de los rincones más emblemáticos de Palma.
What's Hidden Inside Bellver Castle in Palma de Mallorca?
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La historia del Castell de Bellver
Cronología histórica del Castell de Bellver desde 1300 hasta la actualidad
Construcción y diseño gótico
En el año 1300, el rey Jaime II de Mallorca decidió levantar un castillo de planta circular, un diseño poco habitual para la época. El proyecto fue encargado a Pere Salvà, arquitecto que también trabajó en el Palacio Real de La Almudaina, con el objetivo de crear una residencia de verano para la familia real y una fortaleza que protegiera la bahía. La construcción se completó en 1311.
El castillo se construyó con marés, una arenisca mallorquina de tono dorado extraída de cuevas situadas bajo la colina. Su diseño, único en el estilo gótico europeo, destaca por su planta circular, tres torres semicirculares integradas y la torre del Homenaje, separada del resto y conectada mediante un puente con arco apuntado.
¿Por qué una forma circular? La teoría más aceptada sugiere que Pere Salvà se inspiró en el Herodium, el palacio circular construido por Herodes el Grande en Cisjordania. Además de su estética distintiva, esta estructura ofrecía ventajas defensivas. La torre del Homenaje, al estar aislada, se concebía como el último refugio en caso de un ataque. Este diseño hace del Castell de Bellver el único castillo circular de España y uno de los más antiguos de Europa con esta configuración. Como palmesano, siempre me ha impresionado cómo cada detalle arquitectónico parece narrar un fragmento de su historia.
De residencia real a prisión
Durante sus primeros años, el Castell de Bellver fue la residencia de los reyes de Mallorca. Jaime II, su hijo Sancho y su nieto Jaime III disfrutaron de las vistas y la brisa que llegaba desde la bahía. Sin embargo, esta etapa como palacio fue breve. Tras la muerte de Jaime III en 1349, su viuda, Violante de Vilaragut, y sus hijos fueron algunos de los primeros prisioneros en el castillo. Este cambio marcó un giro en su uso, pasando de residencia real a prisión.
A lo largo de los siglos, el castillo albergó a numerosos presos ilustres. Uno de los casos más conocidos es el de Gaspar Melchor de Jovellanos, ministro y pensador ilustrado, encarcelado entre 1802 y 1808 por motivos políticos. Durante su encierro, describió detalladamente el castillo y elaboró planos. Desde su celda en la torre del Homenaje, debió de ser un contraste amargo contemplar el esplendor del paisaje mientras vivía privado de libertad.
Otros episodios destacados incluyen la estancia del físico francés François Arago, quien se refugió en el castillo para escapar de una turba que lo acusaba de espionaje mientras medía el meridiano de París. También se recuerda al general liberal Luis Lacy, ejecutado en 1817 en el castillo. Durante la Guerra Civil, hasta 800 presos republicanos trabajaron forzosamente en la construcción de la carretera de acceso al castillo, entre ellos Alexandre Jaume, diputado, y Emili Darder, alcalde de Palma.
A pesar de su turbulenta historia, el castillo solo fue tomado una vez, durante la Revolta de les Germanies en 1521. En otras ocasiones, su posición estratégica a 112 metros sobre el nivel del mar le permitió resistir asedios y conflictos. Con el paso del tiempo, el Castell de Bellver dejó atrás su carácter militar y carcelario para convertirse en un símbolo cultural.
Museo de Historia de la Ciudad de Palma
En 1931, durante la Segunda República, el castillo y su bosque fueron cedidos al Ayuntamiento de Palma. Un año después, se inauguró como museo. Tras una restauración completa en 1976, se transformó oficialmente en el Museo de Historia de la Ciudad de Palma.
Actualmente, el museo exhibe piezas que cuentan la historia de la isla, desde la época talayótica hasta las eras romana y árabe. Entre sus tesoros destaca la colección Despuig, que incluye esculturas, bustos y relieves que contrastan con las austeras salas góticas del castillo. Pasear por sus exposiciones es como recorrer los capítulos de una historia que entrelaza a reyes, presos y visitantes modernos. Además, el entorno del bosque que rodea el Bellver completa la experiencia, ofreciendo un espacio donde la historia y la naturaleza se encuentran.
Qué ver en el Castell de Bellver
El patio circular
El patio es el corazón del castillo, con dos niveles de arcadas góticas que invitan a recorrer sus estancias de forma fluida. En el centro, destaca un brocal de cisterna que conecta con el aljibe subterráneo, esencial para el suministro de agua en su época. La luz juega un papel único aquí: por la mañana, entra suavemente por las arcadas superiores, mientras que al mediodía inunda el espacio con claridad. Si tienes la oportunidad de asistir a uno de los conciertos que se celebran en este lugar, quedarás impresionado por la acústica que llena el recinto. Desde el patio, se puede acceder a la terraza, continuando con la experiencia.
La terraza y las vistas
Ubicada a 112 metros sobre el nivel del mar, la terraza ofrece una vista espectacular de Palma. Desde allí, se pueden admirar la bahía, la Catedral con su silueta inconfundible, el puerto, la Serra de Tramuntana y el Llano de Mallorca, todo en un panorama de 360°. El nombre del castillo, bell veer (que significa "bella vista" en catalán antiguo), hace honor a este impresionante escenario. Los atardeceres desde aquí son inolvidables, con la luz dorada realzando cada rincón de la bahía y los barcos en el puerto. Es uno de esos lugares que no puedes dejar de mostrar a quienes visitan Palma por primera vez.
La torre del Homenaje y la celda de Jovellanos
La torre del Homenaje, separada del edificio principal y conectada solo por un puente que cruza el foso, guarda una historia fascinante. Aquí estuvo encarcelado Gaspar Melchor de Jovellanos entre 1802 y 1808. Desde su celda, el ilustre ministro contemplaba la bahía y trabajaba en una detallada descripción del castillo, además de encargar los primeros planos del edificio. Al recorrer la torre, puedes imaginar los momentos de reflexión de Jovellanos, mientras cada rincón parece contar un fragmento de su historia.
La colección del museo
El Museo de Historia de la Ciudad ocupa principalmente la planta baja, alrededor del patio. En sus salas, las esculturas clásicas de la colección Despuig contrastan con la sobriedad de la arquitectura gótica, creando una conexión fascinante entre épocas. La luz que entra por las arcadas ilumina los bustos y relieves, integrándolos perfectamente en el entorno del castillo. Además, para quienes quieran profundizar en el pasado más oscuro del lugar, la Biblioteca Auxiliar Alexandre Jaume conserva documentos sobre los presos políticos de la Guerra Civil, ofreciendo una perspectiva histórica más completa.
El bosque de Bellver: rutas y senderos
Ruta circular principal
El bosque de Bellver es el gran pulmón verde de Palma, con más de 100 hectáreas de pinar mediterráneo a solo 3 kilómetros del centro. Para quienes vivimos aquí, es un lugar imprescindible, un refugio natural que nos recuerda la importancia de estos espacios en la vida urbana. La ruta circular principal, que rodea el castillo, es perfecta para disfrutar de un paseo entre pinos, acebuches y garriga. Con 3-4 kilómetros de recorrido fácil y sin grandes desniveles, es ideal para familias, corredores matutinos o cualquiera que necesite desconectar del bullicio de la ciudad.
A lo largo del camino, encontrarás varios miradores naturales que ofrecen vistas de la bahía entre las copas de los pinos. En los meses de verano, la brisa marina añade un toque refrescante al recorrido. Los domingos por la mañana, el bosque cobra vida con corredores, ciclistas, familias con perros y personas que simplemente pasean o hacen ejercicio. Es un espacio que los palmesanos utilizamos con frecuencia, aunque a menudo olvidamos su valor. Si buscas una experiencia con un toque histórico, las rutas hacia el castillo son una excelente alternativa.
Rutas a pie hasta el castillo
Para quienes prefieren subir andando, la Calle del Polvorín es una opción llena de historia. Este camino empedrado, que comienza en el barrio de El Terreno, fue construido para transportar artillería hasta el castillo. La subida, rodeada de muros de piedra y vegetación, es progresiva, y el castillo aparece majestuosamente entre los árboles al final del trayecto.
Otra opción es la carretera asfaltada principal, aunque su historia es más sombría. Construida durante la Guerra Civil, fue realizada con el trabajo forzado de unos 800 prisioneros republicanos encarcelados en el castillo. Hoy en día, esta vía es utilizada por coches y autobuses, aunque muchos prefieren los senderos entre los pinos para disfrutar de una caminata más tranquila y natural.
Además de estas rutas principales, el bosque cuenta con caminos menos transitados para quienes buscan un entorno más sereno.
Senderos secundarios y zonas tranquilas
Si te alejas de la ruta principal, descubrirás caminos secundarios donde reina la calma. Hay áreas de merendero bajo los pinos, bancos de piedra escondidos con vistas únicas y rincones perfectos para desconectar y disfrutar de la naturaleza en soledad.
Entre los lugares destacados del bosque se encuentran las caballerizas de la Policía Montada municipal y la Capilla de San Alonso Rodríguez, construida entre 1879 y 1885. También se puede visitar una gran cueva que, en el pasado, se utilizaba como depósito de vehículos municipales. Si tienes la oportunidad de ir el segundo domingo después de Semana Santa, podrás disfrutar del Diumenge de l'Àngel, una tradición local en la que muchas familias de Palma suben al bosque para pasar el día juntas.
Información práctica para tu visita
Cómo llegar
El Castell de Bellver se encuentra a unos 3 kilómetros del centro de Palma, a una altura de 112 metros. Si decides ir en coche, el acceso es por la calle Camilo José Cela, donde encontrarás un aparcamiento gratuito justo al lado del castillo. Eso sí, ten en cuenta que los fines de semana puede llenarse rápidamente.
Si prefieres el transporte público, las líneas de autobús 1 y 20 te dejan cerca, aunque tendrás que caminar el tramo final. Para quienes disfrutan de paseos a pie, la calle del Polvorín, que conecta el barrio de El Terreno con el castillo, es un recorrido histórico y muy recomendable.
Horarios y precios de entrada
Conocer los horarios y tarifas es clave para planificar tu visita. De abril a septiembre, el castillo abre de martes a sábado de 10:00 a 19:00, y los domingos y festivos de 10:00 a 15:00. De octubre a marzo, el cierre entre semana es una hora antes, es decir, de 10:00 a 18:00. Los lunes permanece cerrado durante todo el año, así como en fechas señaladas como el 1 de enero, 1 de mayo, 25 de diciembre y Domingo de Resurrección.
Las tarifas son las siguientes:
- Entrada general: 4 €
- Tarifa reducida: 2 € (para pensionistas y jóvenes de 14 a 18 años)
- Residentes en Palma: 2,50 €
Además, los domingos la entrada es gratuita para todos, aunque es habitual que haya más visitantes. También entran gratis los menores de 14 años, grupos de jubilados, profesores, miembros del ICOM y personas con discapacidad.
Puedes comprar las entradas en el centro de recepción de visitantes, ubicado en el aparcamiento. Este espacio también cuenta con una cafetería, una tienda de recuerdos y un pequeño centro de interpretación. Recuerda que las entradas se venden hasta 30 minutos antes del cierre, así que lo ideal es llegar con 45 minutos de antelación. Si te interesa una visita guiada, estas están disponibles de martes a sábado: en inglés a las 11:00 y en español a las 12:30, con una duración aproximada de 30 minutos y un mínimo de 5 participantes.
Mejor momento para visitar
El momento del día que elijas puede marcar la diferencia en tu experiencia en el Castell de Bellver. La última hora de la tarde es, sin duda, la más especial. La luz dorada que atraviesa las arcadas del patio, las vistas de la bahía con el sol poniéndose sobre el mar y el ambiente más fresco crean un escenario mágico. Como alguien que ha vivido en Palma, puedo decir que esos atardeceres tienen algo único que transforma cada rincón del castillo en una postal inolvidable. En verano, con el horario extendido hasta las 19:00, es perfecto para disfrutar de este espectáculo natural.
Si prefieres evitar las multitudes, lo mejor es ir entre semana por la mañana temprano. Aunque los domingos la entrada sea gratuita, suelen ser días más concurridos, especialmente con familias. Por otro lado, si visitas en primavera, ten en cuenta que el segundo domingo después de Semana Santa se celebra el Diumenge de l'Àngel, una tradición local en la que muchas personas de Palma suben al bosque. Ese día encontrarás un ambiente festivo, pero también más gente de lo habitual.
Conclusión
Después de explorar su historia, sus torres y sus senderos, el Castell de Bellver se presenta como mucho más que un simple monumento: es un rincón esencial del día a día en Palma. Este lugar combina historia, arquitectura y naturaleza mediterránea en un espacio único, situado a solo tres kilómetros del centro de la ciudad. Desde su terraza, ofrece vistas panorámicas de 360° que abarcan la bahía, un museo que narra siglos de historia palmesana y un bosque de pinos que sirve como refugio del bullicio urbano.
No es solo un testigo del pasado, sino también un espacio que conecta la tradición con la vida moderna de Palma. Pasear por las arcadas góticas de su patio circular, subir a la terraza para sentir la brisa marina y contemplar la catedral, el puerto y la Serra de Tramuntana es una experiencia inolvidable. Y al descender por los senderos del bosque, rodeado del aroma a pino y salitre, uno siente que está en el auténtico pulmón verde de la ciudad.
Tanto si eres visitante como residente, el Castell de Bellver siempre guarda un rincón por descubrir. Este castillo, que en su día fue residencia real, fortaleza y prisión, se ha transformado en un espacio vibrante donde tienen lugar conciertos, exposiciones y momentos únicos al atardecer.
Deja que el bosque te envuelva, disfruta de las vistas de la bahía y encuentra algo nuevo cada vez que lo visites. El Castell de Bellver siempre tiene algo especial para ofrecer, ya sea tu primera visita o la número cien.
FAQs
¿Qué es el Castell de Bellver?
El Castell de Bellver, situado en la hermosa ciudad de Palma de Mallorca, destaca por su diseño circular, algo poco común tanto en España como en Europa. Este castillo medieval, construido en el siglo XIV bajo las órdenes del rey Jaime II, ha tenido múltiples usos a lo largo de los siglos.
Inicialmente, sirvió como residencia real, ofreciendo refugio y comodidad a la realeza. Más tarde, su posición estratégica lo convirtió en una fortaleza defensiva clave para la isla. También fue utilizado como prisión, siendo testigo de numerosos eventos históricos.
Hoy en día, el castillo alberga el Museo de Historia de la Ciudad, donde los visitantes pueden explorar el pasado de Palma a través de exposiciones y colecciones fascinantes. Además de su valor histórico, el Castell de Bellver es un símbolo destacado de la identidad de Mallorca, atrayendo a turistas y locales que buscan disfrutar de su arquitectura única y vistas espectaculares.
¿Por qué el Castell de Bellver es circular?
El diseño circular del Castell de Bellver destaca como una rareza en España y toma inspiración de construcciones como el Herodión. Su planta redonda, complementada con tres torres adosadas y una torre del homenaje independiente, combina influencias del gótico europeo. Este diseño no solo buscaba optimizar la defensa y proporcionar vistas panorámicas, sino que también representaba una singularidad arquitectónica para su tiempo.
¿Cuánto cuesta la entrada al Castell de Bellver?
La entrada al Castell de Bellver tiene un precio aproximado de 8 euros, aunque hay descuentos para residentes y estudiantes. Además, en determinados días especiales, la entrada es gratuita. Es recomendable verificar los horarios y tarifas actualizados antes de planificar tu visita.
¿Cuál es el mejor momento para visitar el Castell de Bellver?
El atardecer es perfecto para explorar el Castell de Bellver. La luz dorada transforma las arcadas del patio en un espectáculo visual, mientras que las vistas de la bahía de Palma adquieren una belleza aún mayor. Es una experiencia que queda grabada en la memoria.
¿Se puede pasear por el bosque de Bellver gratis?
Sí, el bosque de Bellver es un espacio público al que puedes acceder sin pagar nada. Es perfecto para pasear, correr o pasar un buen rato en familia. Este lugar está abierto para todos los visitantes y no tiene ningún coste de entrada.
¿Qué rutas hay en el bosque de Bellver?
El bosque de Bellver es un lugar perfecto para quienes buscan disfrutar de la naturaleza y de unas vistas impresionantes. Su ruta principal es un sendero circular de unos 3-4 km que rodea el castillo, ideal para paseos en familia, correr o simplemente caminar tranquilamente.
Además, existen caminos secundarios menos concurridos que esconden zonas de merendero y miradores con vistas únicas. Desde la base del bosque, varios accesos empedrados llevan al castillo, rodeados de pinos y garriga, creando un ambiente ideal para desconectar del ajetreo diario.